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para cuidar

Se puede comprar una alfombra a toda prisa, o por el contrario, se puede encontrar por fin, después haberla buscado durante mucho tiempo, con una idea clara en la cabeza. Sea cual sea su caso, para poder disfrutar lo más posible la maravillosa compañía de su alfombra, nueva o clásica que sea, le recomendamos que siga las instrucciones que le presentamos a continuación. Gracias a éstas, su alfombra podrá durar mucho tiempo y le resultará mucho más fácil cuidar de ella.
Instrucciones

  • A la hora de decidir dónde colocar su alfombra, asegúrese de que la superficie del punto seleccionado esté limpia, seca y sea suave. Por otra parte, no debe estar presente ningún tipo de grieta, en la que se puedan anidar eventuales parásitos. En este caso, se recomienda encarecidamente comprar un bajo alfombra. Esta medida permite evitar los típicos accidentes domésticos, en los que uno se desliza o se tropieza con la alfombra, lo cual es muy frecuente si hay niños corriendo por la casa.

    La mejor opción sería la de no colocar ningún tipo de objeto por mucho tiempo por encima de su alfombra. Ya que a menudo no se puede evitar que esto pase, en el caso de objetos muy angulosos y afilados, se recomienda utilizar unas protecciones para sartenes disponibles en el mercado. Éstas, de hecho, permiten distribuir el peso sobre un área más amplia.

    Se desaconseja fuertemente apoyar macetas o floreros directamente en la alfombra, ya que, debido a la humedad y la ausencia de aire entre el suelo y la alfombra, ésta podría acabar teniendo moho. Por esta razón, es muy aconsejable levantar a menudo el objeto en cuestión de modo que el aire pueda circular entre éste y la alfombra.

    Una vez que por fin haya encontrado el sitio más adecuado para su alfombra, le recomendamos girarlo 180 grados cada seis meses, siempre y cuando el tamaño de la alfombra lo permita. De esta manera, de hecho, se asegurará de que el desgaste de la alfombra sea uniforme en toda la superficie y de que, cuando decida poner la alfombra en una nueva posición, ésta no aparezca desgastada solo por un lado.

  • En general, es suficiente pasar la aspiradora una vez por semana para mantener la alfombra limpia y bien cuidada. A la hora de hacerlo, no hace falta utilizar unas aspiradoras con cepillos o los clásicos sacudidores de alfombras: un modelo normal de aspiradora será más que suficiente. Sin embargo, nunca se debería limpiar las alfombras shaggy con una aspiradora con cepillos giratorios, ya que, al ser alfombras de pelo alto, estos cepillos podrían dañar su superficie, y sus fibras textiles se podrían incluso quedar atrapadas en ellos.

    Pasar la aspiradora con regularidad constituye, además, una buena medida de prevención contra las infestaciones de polillas, en el caso de que su alfombra sea de fibras naturales. En este caso concreto, hay que tener especial cuidado con los lugares oscuros y "tranquilos", como por ejemplo debajo del sofá o en los armarios. De hecho, es justo en estos sitios donde los parásitos consiguen encontrar a menudo las condiciones ideales para vivir. En el caso de que la simple aspiradora no resulte ser suficiente, por lo general, se puede vencer a las polillas con especiales productos antipolillas disponibles en el mercado. Cuando se trata de alfombras de fibras sintéticas, en cambio, no tendrá que preocuparse en absoluto de las polillas, ¡ya que estos modelos no aparecen en su carta!

  • En tema de alfombras funciona de forma parecida a con las prendas de vestir. No solo cada persona tiene un gusto diferente al de los demás, sino también que, a la hora de lavar la ropa, cada prenda necesita de un tratamiento específico y que no se parece nada al que necesita la demás ropa. ¿Entonces qué hay que hacer? ¿Lavamos las prendas de ropa de forma separada o mezclamos lo que se puede lavar a alta temperatura con lo que hace falta lavar a mano?

    Por lo general, vale siempre la regla de que, si le pasa algo a su alfombra, como por ejemplo si aparece una mancha, hace falta ser rápidos. En cualquier caso, siempre hay que tener en cuenta una cosa: ¡nunca hay que frotar!

    Intente remover la mancha lo más posible con la aspiradora y se ayude también con un paño de algodón o con unas toallitas de papel de cocina, para quitar el líquido presente en la superficie de la alfombra. Repita lo mismo varias veces, incluso con algo de presión y, eventualmente, incluso en la parte posterior, hasta que la alfombra ya no presente ningún tipo de líquido. Sin duda y en cualquier caso, evite frotar, porque, si lo hiciese, se acabarían incorporando unas sustancias externas entre las fibras de la alfombra.

    Además, incluso el típico truco, según el cual se tendría que esparcir sal en las manchas de vino, podría más bien llegar a dañar de forma grave el color de su alfombra.
    Después de haber pasado la aspiradora por encima del líquido, si fuese posible, se recomienda coger un paño de algodón, usarlo para humedecer la mancha con un poco de champú para bebés y, a continuación, dejarlo absorber durante toda la noche. Se aconseja usar el champú para niños debido a su extrema delicadeza, a diferencia de muchos otros productos, incluso los más específicos, que pueden resultar demasiado agresivos para las fibras de la alfombra.

    Por otro lado, cuando se quiere eliminar una mancha, se debe evitar también humedecer la alfombra de forma excesiva, porque en este caso existe el riesgo de aumentar el tamaño de la mancha. Cuando esté tratando quitar la mancha de la alfombra, de todas formas, hay que tener en cuenta la siguiente regla general: siempre es oportuno empezar desde el borde y avanzar poco a poco hacia el centro.
    En cambio, en el caso de que se hayan caído encima de la alfombra unas sustancias sólidas que no se puedan remover con la aspiradora, le recomendamos intentar quitarlas con una cuchara.
    También le recordamos que cada vez que intente limpiar su alfombra por su cuenta, desafortunadamente siempre correrá el riesgo de dañarla aún más.

  • Entre las fibras naturales, además de la lana, la seda y el algodón, también hay que incluir el yute y el sisal. Sin embargo, durante el tratamiento, la viscosa, aunque se produce de manera sintética a partir de la celulosa, también se utiliza como una fibra natural extremadamente sensible. En el caso de que ya le hayan aconsejado impermeabilizar su alfombra con un específico spray de protección, pensado para protegerla de la humedad y de la suciedad, olvídese de esta opción cuando se trate de alfombras de fibras naturales.

    De hecho, de esta manera, se destruirían sus propiedades características y saludables para el medio ambiente, como por ejemplo su extraordinaria regulación de la calidad del aire de la habitación en la que se encuentra. Esto se debería al hecho de que las fibras ya no serían capaces ni de absorber ni deliberar la humedad.

    En general, también hay que tener cuidado con los detergentes alcalinos, como el jabón duro, el jabón bilis, el jabón verde, los quitamanchas, la soda, la lejía de jabón y el amoníaco. Estos productos, de hecho, desengrasan, emblanquecen y dañan las fibras de la alfombra.

    En particular, a la hora de limpiar la alfombra, es importante distinguir entre las fibras de origen animal y las de origen vegetal.

  • Con el fin de mantener la fuerza y la elasticidad de su alfombra (por ejemplo, un tejido de lana se puede estirar hasta un 30%, para luego contraerse de nuevo y volver al estado inicial), nunca habría que utilizar jabones alcalinos en alfombras de fibras animales. De hecho, se así se hiciese, se dañaría la estructura del pelo, así como la coloración de la alfombra en cuestión. Por el contrario, es recomendable recurrir a los detergentes de tipo ácido y, si fuera necesario, leer la información relativa al detergente. Lo aconsejable es evitar cualquier tipo de producto que contenga componentes alcalinos y utilizar más bien productos que tengan un pH claramente ácido.

    Si no fuera posible evitar el uso de un cepillo, asegúrese de que sea suave y, en todo caso, procure cepillar en línea recta o conforme a la dirección del pelo. Para las manchas más fáciles de quitar, a veces puede ser suficiente incluso un poco de agua con gas para eliminar la mancha.

    Una vez hecho esto, es necesario secarla de forma rápida. Para hacerlo, puede ser aconsejable cerrar las ventanas y aumentar la calefacción para que de vez en cuando salga un poco de aire cálido y húmedo. Además, asegúrese siempre de que la alfombra esté seca en ambos lados para evitar que se cree moho.

    Un último consejo: una solución de agua y vinagre puede ayudar a reavivar los colores más desteñidos y llevarlos a ser tan llamativos como antes. Para obtener esta solución, solo tiene que utilizar vinagre o esencia de limón junto con agua en una relación de 1 : 3 y mezclar bien. Una vez hecho esto, es importante no cepillar la alfombra cuando esté muy humedecida. Después de que la alfombra se haya secado, es necesario cepillarla de nuevo en línea recta y eso es todo: ¡su alfombra brillará de nuevo como en los viejos tiempos!

  • El algodón, el yute y el sisal son unas fibras de origen vegetal y toleran de forma bastante satisfactoria las soluciones alcalinas. Por esta razón, puede intentar remover las eventuales manchas que aparezcan en este tipo de superficies con jabón duro o jabón de bilis, que es un quitamanchas natural. Sin embargo, es importante tener en cuenta que si las fibras son de color es posible que con este tratamiento los colores de la alfombra se emblanquezcan. Por esta razón, en las alfombras con fibras de origen animal, le recomendamos usar más bien un detergente con pH ácido.

    Además, le aconsejamos evitar frotar de forma excesiva sobre la mancha, ya que esto haría que el tejido la acabe absorbiendo.

  • Las fibras sintéticas, como por ejemplo el polipropileno, la poliamida y el poliacrílico, sin lugar a duda, son mucho menos sensibles que las fibras naturales. A la hora de limpiar aquellas alfombras que tengan este tipo de composición, esto se traduce, sin duda, en una ventaja significativa. A menudo, es suficiente incluso utilizar un poco agua tibia, agua con gas o con una solución alcalina de lejía de jabón que se obtiene con unos productos disponibles en el mercado, como el jabón duro, el jabón de bilis y el jabón verde, para poder declarar una guerra en condiciones contra la marcha y asegurarse de su completa derrota. A continuación, le aconsejamos que vuelva a cepillar las fibras de la alfombra, cuando aún estén húmedas y siempre en línea recta.

  • Cualquier persona que haya invertido mucho dinero en una alfombra y que también tenga con ella una conexión emocional, además de los consejos ya mencionados, tiene otra oportunidad para mantenerla en buen estado durante el mayor tiempo posible. Sobre todo en el caso de las alfombras orientales, cuyo valor es muy significativo, le recomendamos recurrir, de forma periódica cada 3 años hasta un máximo de 8 años, a un servicio de limpieza profesional específica para las alfombras. Las mudanzas, por ejemplo, suelen ser la oportunidad perfecta para hacer limpiar su alfombra. Si su alfombra presenta daños significativos como consecuencia de circunstancias particulares (por ejemplo, por una gran cantidad de polvo debido a unas obras en su proximidad), podría valer la pena considerar solicitar un servicio de limpieza profesional específica para las alfombras.
    De esta manera, de hecho, tendrá forma de remover con un lavado específico cualquier tipo de suciedad, como el polvo y la arena, que se pueda haber anidado con el tiempo en el tejido de la alfombra. Además, gracias a este servicio, ¡también podrá declarar una guerra en condiciones a eventuales parásitos que se hayan mudado entre las fibras de la alfombra y deshacerse finalmente de ellos!

    La Asociación de Limpieza Textil Alemana (Deutsche Textilreinigungs-Verband e.V., DTV) y los expertos del sector le aseguran el máximo apoyo y una asistencia profesional adecuada a sus necesidades. Si optara por esta solución, podrá tener la máxima seguridad de poder disfrutar la compañía de su alfombra durante mucho tiempo, de limitar de forma significativa su desgaste, y que por consiguiente su alfombra pierda valor, y, por último pero por ello no menos importante, de limitar su estrés.

    Si tuviese cualquier otra duda al respecto, los consumidores podrán encontrar una respuesta a todas sus dudas contactando con DTV, llamando por teléfono al número + 49 228 9173 122, los martes y los jueves de 14:00 a 17:00 horas.